Visitando la comarca: Ruta Mudéjar en la Moraña

Bajo tales premisas, surgieron, en La Moraña, iglesias y castillos, murallas y torres, arcos y campanarios. Un arte variado que, hacia el sur, no traspasa la línea marcada por Narros del Castillo, Fontíveros, Costanzana y Adanero. Pero, hacia oriente, se interna en Segovia, por Martín Muñoz de las Posadas; hacia el norte, en Valladolid, por Olmedo, Muriel y Medina del Campo; y, hacia poniente, en Salamanca, por Rágama, Alba y Béjar.

En La Moraña, las iglesias carecen de historia y de fecha, aunque, la mayor parte, debieron levantarse en la segunda mitad del siglo XII. Y, aunque algunas corresponden al XIII, sus particulares características hacen indudable que debieron construirse casi simultáneamente. Por ello, generalmente, son de una o tres naves, con ábsides a la cabeza y presbiterio delante, cuyos muros convergen hacia el ábside, y una torre a los pies o en el costado septentrional. Los arcos son redondos o levemente apuntados y tienen una doble arquivolta en degradación e impostas de nacela, sólo por el intradós. Las naves se cubren con armadura de madera, pero los presbiterios tienen bóvedas de cañón con perpiaños; mientras que los ábsides se engalanan, por dentro y por fuera, con dobles arquerías decorativas semicirculares. El único motivo ornamental son los frisos de ladrillos en ángulo formando facetas.

La escasez de canteras de piedra y la posible presencia de población mudéjar en esta zona propició la construcción de numerosos templos parroquiales de estilo románico-mudéjar.

Tres buenos representantes de este estilo morañés son los templos de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres, y las iglesias parroquiales de Donvidas y Narros del Castillo.

San Nicolas en Madrigal de las Altas Torres.

Este templo sufrió, como otros muchos, importantes reformas en diferentes épocas, sobre todo en el siglo XV.

Exteriormente lo más destacable son los dos ábsides de semitambor, que corresponden al central y al de la Epístola, con las clásicas arquerías murales y frisos de ladrillos en esquinilla.

Más importante aún es su gran torre situada a los pies de la iglesia, de gran austeridad y altura y un cuerpo retranqueado en lo alto que recuerda a algunas iglesias abaciales francesas

Donvidas

La Pequeña aldea de Donvidas tiene gran mérito su iglesia parroquial, por la calidad y belleza de su cabecera, único resto románico-mudéjar que queda en todo el templo.

Tanto los tramos presbiteriales como el ábside están recorridos por largos arcos doble ciegos de ladrillo que dan gran esbeltez al conjunto y frisos de esquinillas rematan por arriba.

Sigue fielmente el llamado "Modelo Toresano" que es un tipo de cabecera usual en la ciudad de Toro pero poco abundante en otras provincias limítrofes, aunque quedan buenos ejemplares en Valladolid (Pozáldez) o Segovia (Montuenga).

Narros del Castillo

La iglesia de Santa María del Castillo de la población de Narros del Castillo tiene una bella cabecera con arcos doblados rodeados por alfiz, con la clásica decoración de frisos de ladrillos a sardinel o en esquinilla. Desgraciadamente unos rudos contrafuertes afean el conjunto.

Muy destacable es el conjunto decorativo del muro norte con arcos entrecruzados, que no son nada habituales en Ávila ni en otros lugares de Castilla - León y recuerdan a los del Cristo de la Luz de Toledo.

Fontiveros

La localidad de Fontiveros ha pasado a la historia por haber sido el pueblo de nacimiento de San Juan de la Cruz, el 24 de junio de 1542.

En Fontiveros se encuentra uno de los templos más llamativos de la Moraña, la iglesia parroquial de San Cipriano, con numerosos elementos mudéjares y una destacada cabecera, obra de Rodrigo Gil de Hontañon. En Fontiveros nació San Juan de la Cruz, el poeta que elevo al castellano a las alturas, los carmelitas levantaron un convento en su memoria.

Otros Monumentos Mudejares.

Merecen también una visita otros templo de la Moraña, como Palacios Rubios, Espinosa de los Caballeros, Órbita, San Cristóbal de Trabancos, etc.