Orígenes de Arévalo

Orígenes de Arévalo

Los orígenes de Arévalo no parecen estar muy claros ya que hasta el momento no se ha podido constatar presencia humana en esta población en la época prehistórica debido a que no existen evidencian materiales que atestigüen asentamiento alguno, aunque sí se han descubierto yacimientos en los alrededores.

No obstante, Arévalo goza de una situación geográfica y estratégica privilegiada que hace pensar que comunidades prehistóricas debieron asentarse en estas tierras. Además, el topónimo "Arévalo", de raíces célticas, significa "cerca de la barrera" y podría aludir a su situación geográfica.

De la cultura romana tenemos en nuestra ciudad pocos restos aunque suficientes para poder atestiguar la permanencia del núcleo habitado, como son un pequeño puente del camino de la Vega, sillares funerarios de granito, algunos berracos mutilados y restos de la calzada del s. II que desde Ávila se dirigía al Duero paralela al Adaja. Otros de los restos de esta cultura son fuentes tradicionales, que el castillo se construyó sobre un atalaya, el puente de los barros es una reconstrucción medieval del anterior romano y la presa sobre el Arevalillo en el lugar denominado "Pradera de los huevos".

Del paso de los visigodos no tenemos más indicios que un sarcófago que bien pudiera ser de esa época y que se encuentra recogido en dependencias municipales.

Respecto a la invasión musulmana decir que con la llegada de los pueblos árabes en el año 711, esta zona fue habitada por tribus norteafricana de pastores beréberes. Los habitantes anteriores unos fueron al norte; otros quedaron formando la población mozárabe.

Muchas son las conjeturas sobre el porqué no se tienen más constancia de ocupaciones anteriores al siglo XII y lo cierto es que hasta la Alta Edad Media no aparece referencia escrita sobre Arévalo, datada hacia el año 1090, cuando la ciudad fue reconquistada y repoblada por orden de Alfonso VI.

Arévalo durante la Edad Media: La Reconquista

Con el avance de la reconquista los reinos cristianos fijan las fronteras en el Duero y Arévalo quedó situada en la denominada Extremadura Castellana, la franja del territorio comprendida entre el Duero y el Sistema Central.

Después de un período de estancamiento por el continuo cambio de las fronteras, nuestra ciudad- unas veces mora, otras cristiana- entra a formar parte del reino cristiano hacia el año 1082, durante el reinado de Alfonso VI.

La ciudad se convierte pronto en uno de los núcleos más importantes de la zona y vivirá un periodo de prosperidad a lo largo de toda la Edad Media. Precisamente en esta época convivieron en la villa de Arévalo las culturas cristiana, musulmana y hebrea y en ella se albergó una de las juderías más importantes de Castilla. Además, cinco linajes se repartían la ciudad y la administraban, dando así el nombre por el que también se conoce a Arévalo, la "ciudad de los cinco linajes". Las familias Tapia, Sedeño, Briceño, Montalvo y Verdugo ejercían su poder por zonas, y aunque esta influencia sobre la villa no está del todo clara, sí es cierto que Arévalo acoge numerosos testimonios alusivos a estos clanes nobiliarios.

Arévalo vive momentos de índole religiosa diversa, manifestándose unas veces mora y otras cristiana. Con el reinado de Alfonso VI, hacia 1082 se conforma definitivamente como cristiana al tiempo que en esos mismos años se afianzan sus fronteras y es organizada por Raimundo de Borgoña.

La repoblación comienza a fortalecerse con la construcción de diversas edificaciones como iglesias, puentes o la muralla.

A lo largo de la edad media la villa adquirió gran importancia como población y lugar de convivencia entre las tres culturas, razas, religiones: judíos, moros y cristianos; que aquí edificaron barrios diferenciados, sinagogas, mezquitas e iglesias.

Los siglos XII y XIII marcan un importante crecimiento de Arévalo y suponen el surgimiento de la arquitectura mudéjar en la zona. La villa ofrecía seguridad con su muralla y los fosos naturales de sus ríos. Pero no todo iba a ser prosperidad y con el declive generalizado en Castilla a mediados del siglo XVI, Arévalo pierde población, actividad económica e importancia social.

¿Quiere saber más?

Arévalo, la ciudad de los Cinco Linajes
La Universidad de la Tierra de Arévalo.
El Fuero de Arévalo de 1261
Los Trastámara
Alfonso XII y las Ferias Francas.

Edad Moderna en Arévalo y Siglo XX

Carlos III y la Ilustración traen consigo una mejora. la villa de Arévalo vive un impulso económico, social y urbano, hasta el punto de que a mediados del siglo XVIII es considerada una "ciudad", recuperada ya en demografía y convertida en importante centro fabril y de servicios.

Con la invasión napoleónica, en 1808, se produjeron en toda la tierra resistencia de guerrillas y fusilamientos. Además, fueron incendiadas varias zonas y expoliados conventos, hecho del que ya no se recuperaron. Arévalo pierde así gran parte del patrimonio artístico de sus iglesias.

El año 1894 marca un momento relevante para Arévalo, pues por Real Decreto se le concede el título de "Ciudad", en reconocimiento a su población activa, fabril, de servicios y a su personalidad urbana, Cabeza de Partido Judicial desde la reorganización administrativa de 1833.

El siglo XX representó de nuevo el resurgir de una ciudad que se ha ido dedicando a actividad comerciales, industriales y administrativas, más allá de las que hasta entonces habían dedicado al sector primario. Además, ha experimentado un crecimiento de su población gracias a la inmigración de gentes de otros pueblos de la comarca.


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