La Lugareja

Declarada Monumento Nacional por Decreto de 3 de junio de 1931, es actualmente ermita y el edificio es el conjunto de ábsides y crucero de la iglesia del antiguo convento de Sta. María de Gómez Román. Es el más representativo del arte mudéjar, tanto de Arévalo como de la comarca y de los más importantes del foco regional de mudéjar castellano.

Lo que hoy resta es la cabecera de la Iglesia conventual, con tres ábsides, cimborrio con cúpula y tambor, y los brazos laterales del crucero.

Los arcos estructurales son apuntados y algo peraltados. Las ventanas y arcos decorativos son de medio punto.

Los tres ábsides son de curva prolongada, tienen sobre zócalo de mampostería con verdugadas de ladrillo, un solo cuerpo y arcos dobles, elevados y esbeltos. Remata una cornisa con esquinillas y facetas en nacela.

El cimborrio es como un macizo torreón cuadrado, con un cuerpo de siete arcadas por un lado, de las que sólo la central está abierta, es más baja y tiene doble arco.

El tambor tiene dieciséis arcos doblados en su desarrollo y sólo los cuatro cardinales son abiertos; entre ellos hay florones de piedra labrados con caras y motivos florales.

La cúpula, sobre una anilla de ladrillos esquinados, es semiesférica, lisa y tiene por clave una roseta de caliza también labrada.

En el ábside central hay un interesante retablo con los relieves de San Benito y la aparición de la Virgen de San Bernardo, de principios del S. XVII, sobrios y de vigorosos pliegues. La Virgen conocida como de “La Lugareja”, es una imagen vestida, a la que se honra en una romería anual.